Estaba viendo en vivo y en directo cómo le estaban dando la golpiza de su vida al pobre Ivanok. El hombre se encontraba prácticamente inconsciente, pero Alessandro estaba ensañado.
—¡Ya déjalo, imbécil! —Alessandro le suelta el último golpe y luego lo deja caer.
—¡SÁQUENLO DE AQUÍ! —Los hombres de seguridad toman a Ivanok y lo sacan del lugar.
—¡Eres un animal! —Alessandro se aproxima y me toma con fuerza.
—¿Acaso te gusta que te folle otro?
Le suelto un golpe fuerte. Pero él se recupera rápido