Las manos de Caterina tiemblan después de leer el mensaje de Matteo. Desde que Rocco la trajo a la villa, no ha salido del lugar y no conoce a los escoltas. No es como si pudiera tomar un taxi y salir como si nada.
—Caterina, me contaron que estuviste muy enferma y que llevas días sin salir de la villa. ¿Quieres ir de compras y comer fuera? — Ella se vuelve a mirar a Rebecca como si fuese una balsa en medio del océano.
—Rebecca, querida, acabas de llegar. Deberías descans