Él se pone de pie, se acerca a ella, le quita el vaso de whisky y toma su cara entre sus manos.
—Soy Matteo, el de siempre. No exageres lo que sucedió y volvamos juntos a Montreal. — Caterina cierra sus manos en puños.
—Quita tus sucias manos de mi cara — susurra.
—Estás sacando las cosas de contexto, puedes estar enojada, lo comprendo, pero esta es la última vez que me hablas de esa forma — el susurro de Matteo la altera, nunca se había dirigido a ella de esa