Un toque contra la ventana del lado de Rocco activa todas las alarmas y tensa el cuerpo de los dos, que de inmediato extraen cada uno un arma y la apuntan directo a la ventana.
Rocco observa la cara de Paolo, el hombre de confianza de Ruggieri y baja de inmediato el vidrio de la ventana.
—No sabía que eras de los que se escondía, Mancini. —Rocco gruñe al escuchar la voz de Ruggieri que pasa por el lado de su auto; lleva, al igual que los Mancuso, un abrigo la