El viento soplaba con fuerza, y el cielo nocturno estaba cubierto por nubes oscuras que amenazaban con desatar una tormenta. El campamento estaba más silencioso de lo habitual, como si todo estuviera esperando algo. Algo grande, algo que cambiaría las reglas del juego.
Me encontraba en el centro de todo, en una encrucijada. La manada, que había comenzado a ser mi nueva familia, estaba a punto de enfrentar una amenaza. Una amenaza que no solo ponía en peligro a todos, sino que también me ponía a