Desde el instante en que lo vi hablar con ese hombre en la frontera del bosque, supe que algo no encajaba.
Kael no sonreía. No hablaba con tono autoritario ni se imponía como solía hacerlo ante cualquiera que osara desafiarlo. Su postura era distinta. Casi… defensiva. Y ese solo hecho encendió una alarma en mi interior.
Me había acostumbrado a su forma de ser: dominante, controlador, siempre un paso adelante. Pero esta noche, con esa figura alta y encapuchada frente a él, parecía alguien más. U