La manada estaba mucho más cerca de lo que me había imaginado. No sólo físicamente, sino en cada pequeño gesto, en cada mirada esquiva, en cada palabra no dicha. Todos parecían ser una familia, unida por la necesidad de sobrevivir. Y yo... yo era la intrusa, la humana que había irrumpido en su mundo sin previo aviso, como una tormenta que llega sin previo aviso.
¿Y Kael? ¿Qué decir de él? La atracción que sentía por él se había transformado en algo mucho más complicado, como un fuego que se enc