—¡Micah! ¿Dónde diablos estás?.
Alessandro aceleró a fondo. Había logrado escapar de sus enemigos por lo menos por esa jodida noche,pero obviamente no podía estar tranquilo hasta que lograra hablar con Spencer o su prometida volviera. Bajó del coche sólo hasta llegar a una posada. No era lujosa,pero ahí nadie le conocía. El dolor era intenso,la doctora le había dado algunos analgésicos y eso le había calmado momentáneamente el dolor,pero ahora que ya había pasado el efecto,sentía que su costill