Pov Catalina
Cuando desperté, el mundo era solo dolor y oscuridad. Las cuerdas me cortaban las muñecas y los tobillos con cada movimiento mínimo, como si mi propio cuerpo quisiera castigarme por seguir viva. El olor a moho y tierra húmeda me llenaba la boca, y el frío del sótano se me metía bajo la piel. Intenté moverme, pero la silla crujió bajo mi peso y las ataduras solo se apretaron más. No había escapatoria. No todavía.
No recordaba bien cómo había llegado aquí, solo flashes: Sophie y yo