Habían pasado cuatro meses desde que la tormenta se alejó de sus vidas. Cuatro meses en los que Cristian y Sophie aprendieron que para construir una casa firme, primero había que limpiar el terreno de los escombros del pasado. Por eso, sin miedos y de la mano, fueron ante un juez para firmar aquel divorcio que, lejos de ser un final triste, era el permiso que necesitaban para empezar de cero. Querían una boda que no supiera a conveniencia ni a planes de otros; querían una fiesta que supiera a li
GLORY ESCRITORA
¡Hola! gracias por leerme, y recuerda, dejarme tu comentario y reseña. Gracias por haberme acompañado en la primera parte de esta historia, espero que la hayan disfrutado.