Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos árboles no mienten, y en su verdad, todos nuestros pecados se desnudan.
El mundo se disolvió.
Vex no cayó ni flotó—simplemente dejó de existir en el espacio físico. La corteza del Árbol de Memoria lo había tragado como agua absorbiendo una gota de tinta, y ahora habitaba algo que no era oscuridad ni luz, sino el espacio entre pensamientos. Un vacío consciente que pulsaba con inteligencia antigua.
&iq







