Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando destruyes lo sagrado, el universo no olvida—y eventualmente cobrará su deuda.
La biblioteca había adquirido el aroma metálico de la desesperación. Vex observaba cómo Lydia pasaba las páginas de otro manuscrito con dedos que temblaban por el cansancio. Tres ingredientes descansaban en frascos de cristal sobre la mesa: polvo de piedra lunar que brillaba con luz propia, sangre de Seraphine que se negaba a coagular, y el corazón







