Mundo ficciónIniciar sesiónRoderick llevaba un cuaderno negro.
No era el tipo de detalle que debería importar —un hombre con un cuaderno, nada más— pero Seraphine había aprendido que los detalles pequeños eran los que destruían, y el cuaderno de Roderick era pequeño, delgado, encuadernado en cuero genuino, y aparecía en su mano con una consistencia que empezaba a resultarle físicamente molesta. Lo sacaba despacio, sin prisa, como si registrar su







