Mundo ficciónIniciar sesiónSaber cuándo morirás es maldición—saber y no poder cambiarlo es agonía.
Sera lo supo en el momento exacto en que Ananke dejó de existir como entidad separada. No fue una transferencia gradual, ni un aprendizaje doloroso. Fue absoluto. Completo. Como si alguien hubiera encendido todas las luces de una habitación que llevaba años a oscuras, y ahora los ojos no pudieran cerrarse nunca más.
Despertó en la cama de l







