Mundo ficciónIniciar sesiónCuando mortal se convierte en dios, el mundo no celebra—tiembla.
El cráter aún humeaba. No con fuego ordinario, sino con algo más antiguo—vapor que olía a ozono y tormenta primordial, a la primera respiración del cosmos antes de que la luz tuviera nombre. Seraphine Kieransdóttir—Sera, aunque ese nombre parecía ahora insuficiente—permanecía en el centro exacto de la destrucción que había creado







