C90: ÉL MISMO LA HABRÍA EJECUTADO.
Cedric no siempre se quedaba a dormir en la mansión de Asherad, sino solo cuando la situación lo requería. Esa noche no regresó a su casa, sino que se quedó allí para ver si lo que había planeado se llevaba a cabo.
El Beta se encaminó hacia la habitación de África. Cuando llegó, la escena era sorprendentemente tranquila. África sostenía al niño en brazos, y agotado por todo lo ocurrido, se había quedado profundamente dormido. Aquella calma momentánea le concedía a ella un respiro, al menos por un instante, sin llantos ni gritos que la desbordaran.
Cuando Cedric cruzó el umbral de la habitación, cerró la puerta con cuidado y avanzó unos pasos antes de inclinarse en una reverencia respetuosa.
—Señora Luna, esta noche permaneceré aquí para custodiarla por orden del Alfa.
África alzó un dedo y lo llevó a sus labios.
—Shh... Por favor, no hables tan alto, padre —susurró—. El bebé está dormido, y eso es casi un milagro.
El Beta asintió levemente, bajando aún más la voz.
—El plan falló —ex