C281: LA HIJA DEL LOBO AL QUE DETESTAS.
Ver a Gael entrar en un sitio como aquel hizo que el corazón de Nayla se quebrara un poco más. Con esa sensación amarga en el pecho, decidió no quedarse más tiempo allí. Regresó hasta su caballo, montó sin mirar atrás y emprendió el camino de regreso al palacio.
Mientras tanto, dentro del establecimiento, Gael se encontraba sentado en una mesa apartada, con la misma expresión seria que solía llevar en el rostro.
Un hombre robusto, que claramente actuaba como anfitrión del lugar, se acercó a él