Mundo ficciónIniciar sesiónLa primera vez que Aryanna se entregó a Silvain, supo que acababa de vender algo más que su cuerpo.
Sucedió la noche del jueves, cuando el silencio de la mansión se volvió tan denso que podía cortarse con cuchillo y las peonías blancas que habían aparecido misteriosamente en su lugar durante el desayuno ya estaban marchitas en el florero de su habitación. Silvain había tocado a su puerta pasada la medianoche, sin pri







