Mundo ficciónIniciar sesiónEl parque Lincoln estaba a cuatro cuadras de la mansión, distancia suficiente para que los pulmones recordaran que existían y para que el cuerpo empezara a creer, aunque fuera por un rato, que no había nadie observándolo.
Aryanna caminó despacio. No porque quisiera prolongar la libertad, sino porque sus piernas aún cargaban el peso de la noche anterior: la reunión con Silvain, el silencio calculado de Laurent mientras servía el ca







