Mundo ficciónIniciar sesiónEl Pujol no había cambiado. Eso fue lo primero que Aryanna notó al cruzar el umbral: el mismo olor a madera tratada y flores de temporada, la misma luz cálida que caía sobre los manteles blancos como si el tiempo dentro de ese restaurante hubiera decidido detenerse por voluntad propia. Recordaba ese olor de la primera vez, cuando todo era nuevo y aterrador y ella aún creía que podía mantener las distancias con suficiente determinación.







