—Quiero que me explique por qué se fue del pasillo.
Aryanna no respondió.
No porque no tuviera nada que decir.
Porque todo lo que se le ocurrió sonaba como una forma de proteger a alguien equivocado.
La puerta blanca de Emilia seguía húmeda en las orillas. El papel pegado al centro respiraba con la pintura fresca:
Esta puerta se abre desde mi lado.
Emilia sostenía la hoja doblada con su pregunta, los dedos cerrados alrededor del papel como si temiera que alguien intentara arrebatárselo. No parec