Mundo ficciónIniciar sesiónEl miedo y el deseo sabían igual cuando venían del mismo hombre.
Aryanna lo descubrió durante las cuarenta y ocho horas que siguieron a la amenaza velada de Silvain, cuando el sueño se convirtió en un lujo que su cuerpo rechazaba y su mente no podía permitirse. Cada vez que cerraba los ojos, veía la sonrisa glacial de Silvain pronunciando aquellas palabras que sonaban a promesa y advertencia simultáneamente. Cada crujido de la man







