Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa madrugada había convertido la mansión Beaumont en un laberinto de sombras cuando Aryanna descendió por la escalera principal con el corazón martilleando contra sus costillas. Cada escalón crujía bajo sus pies descalzos como una acusación, cada respiración sonaba demasiado fuerte en el silencio absoluto que precedía al amanecer. Había esperado tres horas desde que Silvain subiera a su habitación, tres horas eternas







