—Quiero saber si alguna vez volvió a golpear una puerta después de no abrir la mía.
Aryanna no respondió de inmediato.
El pasillo estaba iluminado por una lámpara pequeña que dejaba la puerta blanca de Emilia con bordes suaves. El tope de madera que Matías había dejado impedía que se cerrara del todo. Una pieza mínima sosteniendo una decisión enorme.
Emilia no parecía alterada.
Eso hizo que la pregunta doliera más.
No la había dicho desde el pánico. La había dicho desde un lugar nuevo, incómodo,