La oscuridad siempre ha sido mi aliada. En ella me convertí en lo que soy, en ella aprendí a sobrevivir. Esta noche, sin embargo, la oscuridad parece diferente. Más densa. Más amenazante. Como si incluso las sombras supieran que algo definitivo está a punto de ocurrir.
Reviso por tercera vez el cargador de mi Glock mientras Mateo despliega el mapa sobre la mesa. Isabella permanece sentada en el sofá, con los ojos fijos en mis movimientos. Puedo sentir su mirada quemándome la piel.
—El perímetro