El sol de mayo se filtraba por las ventanas del apartamento que Clara había alquilado en el centro de la ciudad. Habían pasado casi cinco meses desde que todo su mundo se había desmoronado. Cinco meses desde que había abandonado la universidad, desde que había dejado atrás a Salvatierra, desde que había intentado, sin mucho éxito, reconstruir los fragmentos de su vida.
Clara observó su reflejo en el espejo mientras se acomodaba el traje sastre gris que había elegido para la ocasión. El juicio c