El aire estaba más frío ahí abajo. Una humedad invisible me recorría la piel mientras mis pasos resonaban en el pasillo oculto tras el panel de madera en la biblioteca. Había escuchado rumores desde pequeña sobre habitaciones secretas en la mansión, pero nunca creí que alguna vez necesitaría encontrar una por mi cuenta. No hasta ahora.
Mis dedos temblaban ligeramente mientras sostenía la linterna pequeña que había tomado del despacho de mi padre… No, de mi padre no. De Roberto, el hombre que fi