– Promesas y límites
El silencio reinaba en la oficina, apenas roto por el sonido del reloj marcando los segundos. Cristina y Rubén aún estaban muy cerca, sus respiraciones mezcladas, el aire cargado de lo que ambos sentían, pero no se atrevían a decir.
Ella dio un paso atrás, apartándose con delicadeza de sus brazos.
—Ruben… creo que es mejor que esperemos —dijo en voz baja, casi un susurro.
Rubén frunció el ceño, sin entender del todo.
—¿Esperar? ¿A qué te refieres, Cristina?
—A que logre sep