La despedida
La mención de su padre y la magnitud de la pelea lograron penetrar la fatiga de Aysel. Aysel suspiró y dijo:
—Está bien, mamá, no te preocupes. Yo llamaré a papá antes de irme a dormir.
—Hija, no... No le digas que te conté, ¿quieres? Quiero que parezca que es tu propia iniciativa.
—Está bien, mamá, no te preocupes. —dijo Aysel, con la promesa de una niña que aún cree que puede arreglar el mundo de los adultos.
Y colgó la llamada.
Clara soltó el aire que no sabía que estaba conteni