– La táctica del escándalo
La luz de la tarde entraba por los ventanales, arrojando largas franjas doradas sobre la alfombra persa. Cristina estaba sentada tras un escritorio antiguo, tan imponente como el de su difunto abuelo, pero ella se sentía más como una general planificando una fuga que como una ejecutiva dirigiendo un imperio. Su rostro, aunque marcado por el cansancio de los últimos días de luto y tensión, reflejaba una resolución férrea. La muerte de don José había sido el detonante,