Había esperado escuchar su voz, aunque fuera un simple “hola”.
Pero en su lugar… había respondido la contestadora.
Durante unos segundos se quedó inmóvil, intentando procesar lo ocurrido.
El silencio de la habitación le resultó sofocante. Solo el murmullo distante del ascensor rompía la quietud.
Frunció el ceño y dejó escapar un suspiro cansado.
—¿Me colgó la llamada…? —murmuró, pasándose una mano por el cabello—. Pero ¿por qué?
Se levantó y caminó hacia el gran ventanal que daba a la ciudad. D