Una entrega totalmente diferente.
Con toda la paciencia de la que era capaz, el castaño besaba cada vez más atrevidamente a la bella ojiverde, fué bajando los tirantes de su sostén, uno a uno hasta dejar descubiertos sus redondos y perfectos senos.
Rafaela con el carácter que tenía no se iba a quedar quieta como una estatua de porcelana, ella desabotonó la fina camisa blanca del jóven Darkok, pronto quedó frente al pecho trabajado de su eterno amor.
Vladimir ya no se contuvo más, cargó a Rafi y la llevó hasta su cama, ahí l