Que se llame como yo.
Dos ojos de tono esmeralda iluminaban la regordeta Carina del bebé recién nacido, eran idénticos a los de su padre, Emiliano había sido el completo vencedor en este embarazo.
— Los genes del padre son muy fuertes, el niño es idéntico a él. — Mencionó el médico.
— Emiliano, no es justo que me hayas vencido de esta manera, soy la madre, ¿Por qué no tiene por lo menos el tono de piel, o mi cabello? Este niño me ha traicionado, se ha querido parecer por completo a ti.
La madre que había dad