Nombrando al bebé Lombardi.
El CEO Darkok solamente se apretó el tabique de la nariz escuchando a esos dos diablillos, uno era duro, tenía muy claro lo que quería y lo que tenía que hacer para conseguirlo.
El otro niño no se quería esforzar tanto, Lucano era más relajado, simpático, solía distraerse con algún juego, o con alguna niña, pero también tenía una inteligencia muy por encima de lo común, y no se esperaba menos de él viniendo de dos familias tan excepcionales. Solo era cuestión de encausarlo por un buen cami