Amores no correspondidos.
Tanto los gemelos Mendoza, como Lucano parecían retractarse de entrar en el negocio, era demasiada plata la que se necesitaba para echarlo a andar.
— Creo que no voy, si le salgo a papá con esta inversión billonaria, me va a echar de la compañía antes de haberme contratado.
— Lo mismo digo, es demasiado capital, ¿Acaso no puedes pensar en un negocio menos complicado?
— No, Emiliano, creo que es momento de crecer, de demostrar de que estamos hechos, solo que no me imaginé que fueran tan