El desayuno había concluido, Alonso ya se habia retirado a su despacho recibiendo ya llamadas natew de marcharse a su Empresa, mientras Vega prefirió volver a su habitación, no había mucho que hacer, no aún y escogería un poco de calma después de tanto caos en su vida.
Algunos minutos después, desde el balcón de su habitación, Vega observaba en silencio.
La mañana avanzaba con una precisión casi militar en los jardines de la Villa del Roble. Cuatro vehículos negros, imponentes, alineados con u