La tarde estaba terminando cuando Vega Trovatto salió del edificio corporativo.
Las luces del lobby reflejaban su figura elegante mientras caminaba hacia la salida acompañada por su asistente. Vestía un traje sastre color marfil que delineaba su silueta con una sobriedad impecable. Su cabello oscuro caía sobre sus hombros en ondas suaves, y su expresión era serena, aunque en sus ojos se notaba el cansancio de una jornada intensa.
Había sido un día largo.
Reuniones.
Documentos.
Llamadas.
Y