El hospital privado en Sídney estaba envuelto en un silencio incómodo aquella madrugada.
No era el silencio tranquilo de un lugar donde los pacientes descansaban.
Era un silencio tenso.
Cargado.
El tipo de silencio que precede a un problema.
Alonso Trovatto caminaba por el pasillo principal con pasos firmes. Sus zapatos resonaban suavemente contra el piso pulido mientras varios médicos y enfermeras lo observaban con una mezcla de respeto y nerviosismo.
No era solo por su apellido.
Era po