La mañana entraba por los ventanales del despacho con una luz clara y tranquila. Kevin Hill estaba de pie frente al escritorio, revisando documentos en silencio, cuando sintió esa presencia que no necesitaba anunciarse.
—Papá.
No fue una pregunta. Fue una afirmación suave.
Kevin alzó la vista y sonrió de inmediato. Emily estaba ahí, con su vestido sencillo, el cabello recogido de forma desordenada y una tablet apretada contra el pecho. Tenía solo siete años, pero sus ojos observaban el mu