Dulce se quedó paralizada en ese momento y Kevin avanza unos pasos más, quedando muy cerca de ella.
—¿Qué pasa Dulce, has visto un fantasma?
— ¿De qué estás hablando Kevin?
— Dulce, dijiste que hablaríamos sin mascaras. ¿Por qué aún no dejas caer la tuya?
La mujer queda en silencio por unos minutos observando a Kevin con una intensidad casi aniquilante. Hasta que, se tuerce el cuello, sus miradas colisionan y ella deja ver una pequeña sonrisa, podría decirse que era de esas sonrisas peligrosas