Dulce se quedó paralizada en ese momento y Kevin avanza unos pasos más, quedando muy cerca de ella.
—¿Qué pasa Dulce, has visto un fantasma?
— ¿De qué estás hablando Kevin?
— Dulce, dijiste que hablaríamos sin mascaras. ¿Por qué aún no dejas caer la tuya?
La mujer queda en silencio por unos minutos observando a Kevin con una intensidad casi aniquilante. Hasta que, se tuerce el cuello, sus miradas colisionan y ella deja ver una pequeña sonrisa, podría decirse que era de esas sonrisas peligrosas, alguien que sabe que al hablar desataría una guerra en medio de esa tormenta, Dulce avanza, la sangre ya traspasa la tela, pero era lo menos que a Dulce Navarro parecía importarle.
— ¿Por qué te quedas callada Dulce, dime algo, niégalo o admítelo, pero no te quedes allí pensando en que mentira me dirás o ¿Mañana vas a fingir un nuevo accidente y tu muerte?
— Cállate Kevin — Espeta Dulce y el hombre sonríe.
— ¿Cómo planea callarme Señora Hill? — Ella sabía que él estaba presionándola, que no de