La tomenta se intensifica, entonces el hombre avanza, solo había una verdad, Kevin Hill no estaba para teatro. No aquella noche. No después de descubrir lo que Dulce había hecho.
Su voz surgió como un trueno más, seco, profundo, devastador:
—Eres una maldita mentirosam Dulce. No quiero alargar el tema, porque me da asco estar cerca de ti mucho tiempo y quiero aclarar todo antes de hundirte.
Dulce alzó la mirada lentamente, como si saboreara cada palabra. Sus labios se curvaron en una sonrisa q