En el despacho privado de la mansión Di Santi, Ángelo observaba el fuego de la chimenea mientras bebía un whisky. Marco estaba a su lado, esperando órdenes.
—James no puede seguir respirando, Marco —dijo Ángelo con voz calmada, casi aburrida—. Mei Lin ya está moviendo sus hilos, pero quiero que parezca un accidente. Ese hombre ha insultado a mi familia y a los Ling Haz que su "accidente" sea elegante, pero definitivo. Y busca a la mejor organizadora de bodas de Nueva York. Quiero que la mía con