El sol del amanecer tiñó de un rojo sangre los tejados de la ciudad, marcando el inicio del día más importante para el liderazgo de Wei. El Gran Salón del Consejo de la Tríada estaba sumido en un silencio gélido, roto solo por el humo de los inciensos que se elevaba ante los tronos de los ancianos.
Wei entró con paso firme, vestido con un traje tradicional negro bordado con dragones de seda oscura. A su lado, Clara caminaba con una elegancia serena, pero sus manos temblaban levemente. Llevaba u