Wei salió de la habitación de Clara, ajustándose el saco con manos que aún temblaban ligeramente por la intensidad de su madre. En la puerta se encontró con Cassandra, quien llegaba con su uniforme de enfermera, lista para retomar el cuidado de su hermana.
—Gracias por haberla cuidado, Wei —dijo Cassandra con una voz suave, intentando mantener la paz por el bien de Clara.
Wei la miró un segundo, ocultando tras sus ojos oscuros el peso del informe que llevaba en el bolsillo.
—No es nada. Asegúra