Mansión Di Santi – Hamptons, madrugada.
El convoy regresó a la mansión cuando el cielo empezaba a clarear. Ángelo bajó del SUV en su silla de ruedas, el rostro oculto tras la máscara, pero la tensión en su cuerpo era evidente. Marco empujó la silla en silencio hasta la habitación principal. Apenas cerró la puerta, Ángelo golpeó el reposabrazos con el puño, la rabia saliendo en oleadas.
—Lisiado… —masculló entre dientes—Ese hijo de puta me llamó lisiado.
Marco se quedó quieto, sabiendo que era m