Ahora su mente tendría que velar, no solo por sus intereses, claro se dijo en su mente, el conde es rico, y tiene todo lo que yo deseo, además me encanta como me trata, creo que lo más adecuado es que yo sea su esposa, y no dejaré que de ninguna manera Elisa, lo vuelva a poner un solo brazo encina, todas estas ideas cruzaban por la mente de Genoveva que ahora sentía mucha mayor felicidad.
Pasaron las horas, y cayendo la tarde el conde regreso a su mansión Genoveva estaba muy bien vestida, tal c