GENOVEVA.
La hermosa Genoveva despertó tarde, el conde dragón ya había salido de la mansión, la misiva de la llegada del capitán Bautis había generado gran revuelo entre los habitantes, que ahora parecían más histéricos, por el silencio del conde, Genoveva aprovecho para estirarse, se levantó y abrió una de las ventanas que daba al jardín, su tierna mirada se perdió en la enorme colina que se levantaba soberbia sobre la ciudad.
Un leve viento sopló desde la enorme colina, y Genoveva sintió como el viento