LOS BENANDANTI.
Una pequeña gota de sangre resbalo del brazo de la niña, que se sintió perdida, —¿Dónde estamos? —pregunto la niña, —donde deberías estar, respondió la mujer, que dejo de cantar, y al instante la había cambiado el semblante, la niña comenzó a sentir temor, —pero este camino no nos lleva a Arizano, ¿A dónde nos lleva? Por favor devuélvenos al camino que llevo a Arizano.
La bella dama le miro de pies a cabeza, —¿acaso no estás conmigo? —dijo la mujer con una voz dulzona que era casi imposible resi