HA POR VERSALLES.
El conde Monkan, no era de las negociaciones con los gobernantes de París, fueron estos mismos quienes la habían impedido que su destino fuese directo hacia Versalles, el conde les consideraba envidiosos, y los seres más ruines de París, y su alma olía peor que las cloacas que estaban bajo las calles, cuando considero todas aquellas ideas, decidió detenerse un instante,
En una de las oficinas estaba sentado el conde dragón, con una pipa larga en sus labios, ojeaba con gran dedicación aquellos p