EL MISTERIOSO DIDIER.
Didier caminaba a prisa en por las calles empedradas de la ciudad, Didier no movía la cabeza hacia ningún lugar, mantenía su mirada firme a las colinas de la ciudad,
y se dirigía al frondoso bosque, Didier vestía una extraña túnica dorada, con engastados de hilos verdes, y hermosos bordados en rojo de un dragón negro, de ojos rojos.
Didier rápidamente se internó en el bosque, la prisa le consumía, apenas había entrado al bosque y comenzó a evocar en vos baja en lenguas extrañas,
el misterioso h